Los romances eran cuentos en forma de rimas que se cantaban en la edad media, hay que tener en cuenta que en esa época, no había prensa y que además muy poca gente sabía leer y escribir, así que las noticias se transmitian por medio del habla, los nobles tenían personas encargadas de esparcir las noticias, y estas personas eran los juglares, quienes iban de puebl oen pueblo contando y cantando las noticias, claro estos al ser diestros con las palabras , no solo contaban lo que los reyes y señores les pedían que contaran, sino que contaban alguna que otra cosilla como por ejemplo la vida de alguna hija no muy casta, como la de el siguiente romance:
EL ROMANCE DE LA INFANTA Y DON GALVAN
Bien pensaba la reina
que buena hija tenìa
que del Conde Don Galván
tres veces parido había,
que no lo sabía ninguno
de los que en la corte había,
si no fuese una doncella
que en su cámara dormía;
y por un enojo que hubiera
a la reina lo decía .
La reina se la llamaba
y a su cámara la metía,
y estando en este cuidado
de palabras la castiga:
-Ay, hija, si virgo estais,
reina seréis de Castilla;
hija, si virgo no estais,
de mal fuego ser ardida.
-Tan virgo estoy, la mi madre,
como el día que fui nascida;
por Dios os ruego, mi madre,
que no me dedes marido;
doliente soy de mi cuerpo,
que no soy para servirlo.
¿Que tal?, no era muy santa que digamos esa infanta, pero también se contaba y cantaba sobre como los maridos ponían a prueba a sus esposas, es que en esa época los cachos era algo que le preocupaba a más de uno…. bueno hoy también… pero mejor lean este otro romance:
ROMANCE DE LA FALSA NUEVA
-Caballero de lejas tierras,
llegaos acá y veréis,
hinquedes la lanza en tierra
vuestro caballo arrendeís,
preguntaros he por nuevas
si mi marido conoceís.
-Vuestro marido, señora,
decid ¿de que seña es?
-Mi marido es blanco y mozo,
gentil hombre y bien cortés,
muy gran jugador de tablas,
y aun también del ajerdrez.
En el pomo de su espada
armas trae de marqués,
y ropón de brocado
y carmesí el corvés;
cabe el fierro de la lanza
trae un pendón portugués,
que loganó en las tablas
a un buen conde francés.
-Por esas señas, señora,
su marido muerto es:
en Valencia lo mataron
en casa de un ginovés:
sobre el juego de las tablas
lo matara un milanés.
Muchas damas lo lloraban,
caballeros y un marqués,
sobre todo lo lloraba
la hija del ginovés;
todos dicen a un voz
que su enamorada es;
si habéis de tomar amores,
por otro a mi no me dejéis.
-No me lo mandéis, señor,
señor , no me lo mandéis,
que antes que eso hiciese,
señor, monja me veréis.
-No os metáis a monja, señora,
pues que hacedlo no podéis,
que vuestro marido amado
delante de vo lo tenéis.
Bueno por lo menos no todos tenian un final trágico; también estaban los romances como uno se los imagina, así todos de amor, eso bien melosos…. éste ñultimo es uno de ellos:
ROMANCE QUE HIZO UN GALÁN ALABANDO A SU AMIGA
De la luna tengo queja
y del sol mayor pesar;
siempre lo hubieron por uso
de no dejarme holgar.
¡Maldita sea la fortuna
que así me quiere tratar!
Nunca me da bien cumplido,
ni menos mal sin afán,
por una hora de placer
cien mil años de pesar.
Yo me amaba una señora
que en el mundo no hay su par.
Las facciónes que ella tiene
yo a vos las quiero contar:
tal tenía su cara
como rosa en el rosal,
las cejas puestas con arco,
color de fino contray,
los sus ojos tenía garzos
parecen de un gavilán,
la nariz afiladica
como hecha de metal,
los labios de la su boca
como un fino coral,
los dientes tiene muy blancos,
menudos como la sal;
parece la su garganta
cuello de garza real,
los pechos los tenía tales
que es maravilla mirar,
y contempando su cuerpo
el día viera asomar.
Si leyeron todos los romaces, se darán cuenta que la poesía no necesariamente tiene que ser algo así, toda cursi y hablar del amor y esa cosas… y si aún no me lo creen les recomiendo que se lean “Las Flores Del Mal”.